Terapia con Células CAR-T: La pirita de la inmunoterapia

Avances, límites y riesgos de la terapia CAR-T

La terapia con células CAR-T representa uno de los avances más impactantes en inmunoterapia oncológica. Utilizando linfocitos T modificados genéticamente, esta técnica ha mostrado eficacia en ciertos tipos de cáncer hematológico. Sin embargo, sus costos, efectos adversos y complejidad técnica limitan su disponibilidad. Este artículo analiza sus fundamentos, historia, aplicaciones clínicas, principales riesgos y el panorama en México y América Latina. Lejos de ser una solución universal, las CAR-T requieren consideraciones éticas, técnicas y económicas. En Baja Regenerative apostamos por informar con responsabilidad sobre las terapias emergentes y ofrecer orientación experta en medicina regenerativa.


En esta entrega exploraremos una de las terapias más sofisticadas y tecnológicamente avanzadas en el campo de la inmunología. Hablaremos sobre una célula particularmente interesante y clave del sistema inmune: los linfocitos T. Estas células desempeñan un papel fundamental en la defensa del organismo, ya que identifican y destruyen células anormales como las infectadas o cancerosas.

Gracias a la ingeniería genética, ha sido posible diseñar una terapia revolucionaria basada en estas células: la terapia con células CAR-T.

¿Qué son las células CAR-T?

CAR-T son las siglas en inglés de “Chimeric Antigen Receptor T-Cell Therapy”, lo que se traduce como “Terapia con Linfocitos T con Receptor Quimérico de Antígeno”. ¿Qué significa esto? Básicamente, los linfocitos T del propio paciente son modificados genéticamente en el laboratorio para que expresen un nuevo tipo de receptor en su superficie: un receptor quimérico.

Este receptor es una estructura híbrida que combina dos funciones:

  • Una parte externa (similar a un anticuerpo) que reconoce de forma específica una molécula o antígeno presente en la célula tumoral.
  • Una parte interna que activa a la célula T para destruir dicha célula cuando la reconoce.

En otras palabras, este receptor actúa como una cerradura especializada que detecta una llave específica en las células malignas. Al hacerlo, reprograma al sistema inmune para atacar con gran precisión ciertos tipos de cáncer.

Breve historia del desarrollo de CAR-T

El concepto de un receptor quimérico fue desarrollado en los años ochenta, pero no fue sino hasta la década de 2010 cuando los primeros tratamientos clínicos comenzaron a dar resultados significativos. En 2017, la FDA aprobó la primera terapia CAR-T, Kymriah®, para tratar la leucemia linfoblástica aguda en niños y adultos jóvenes.

Desde entonces, otras terapias como Yescarta® y Tecartus® han sido aprobadas para linfomas y mieloma múltiple, marcando un antes y un después en la inmunoterapia personalizada. Sin embargo, su desarrollo ha sido costoso y con múltiples desafíos técnicos, clínicos y regulatorios.

Indicaciones terapéuticas actuales

Las principales aplicaciones clínicas de las células CAR-T se concentran en neoplasias hematológicas:

  • Leucemia linfoblástica aguda (LLA)
  • Linfoma difuso de células B grandes (DLBCL)
  • Mieloma múltiple refractario

En tumores sólidos como glioblastomas, cáncer de mama o páncreas, los resultados aún son muy limitados debido a la falta de antígenos tumorales específicos y barreras del microambiente tumoral.

La promesa y la realidad

La terapia CAR-T representa una promesa poderosa: atacar el cáncer desde el sistema inmunológico del propio paciente. Sin embargo, esta terapia no está al alcance de todos. Su producción es altamente especializada, individualizada y costosa, superando los 400,000 dólares por paciente.

Además, su efectividad varía según el tipo de cáncer, el estadio de la enfermedad y las condiciones del paciente. En muchos casos, los beneficios son transitorios o se presentan recaídas.

Principales desventajas clave de la terapia CAR-T

  • Síndrome de liberación de citoquinas (CRS): es una respuesta inflamatoria severa que ocurre cuando las células CAR-T activadas liberan grandes cantidades de citoquinas, moléculas que normalmente coordinan la respuesta inmunitaria. Esta liberación excesiva puede provocar fiebre alta, presión arterial baja, dificultad para respirar y, en casos graves, falla multiorgánica. Su manejo requiere atención médica especializada.
  • Neurotoxicidad (ICANS): algunos pacientes presentan efectos secundarios neurológicos como cefalea, confusión, pérdida del lenguaje, temblores o convulsiones. Aunque la mayoría de los casos son reversibles, pueden requerir tratamiento intensivo y monitoreo cercano.
  • Tiempo de producción: la manufactura de las células CAR-T puede tardar entre tres y seis semanas, un periodo que puede ser crítico para pacientes con enfermedad avanzada o de rápida progresión. Durante ese tiempo, el paciente debe mantenerse en condiciones estables.
  • Terapia autóloga: al provenir de los linfocitos del propio paciente, esta terapia no puede utilizarse en personas con un sistema inmune muy debilitado, y limita su disponibilidad a quienes puedan someterse al proceso de recolección y expansión celular.
  • Requiere infraestructura especializada: la administración y el seguimiento de la terapia CAR-T debe realizarse en hospitales con unidades de cuidados intensivos y personal capacitado para el manejo de sus potenciales efectos adversos. No todos los centros médicos están preparados para ofrecer este tratamiento.

Además, debemos tener claro que una terapia con células CAR-T es extremadamente específica. Si un paciente recibe esta terapia y logra eliminar un tipo particular de tumor, las mismas células CAR-T no servirán si en el futuro desarrolla un tipo diferente de cáncer. Esto se debe a que estas células han sido diseñadas para reconocer un antígeno muy específico presente solo en ese tumor original.

Una forma de entenderlo es imaginar una llave hecha a la medida para una sola cerradura. Si el paciente desarrolla una nueva “cerradura” (un tumor diferente), esa misma llave (célula CAR-T) no podrá abrirla. Aunque algunos tumores pueden compartir ciertos antígenos, las células CAR-T no son herramientas universales y deben rediseñarse completamente para cada nuevo tipo de cáncer.

¿Existen alternativas?

Actualmente se desarrollan alternativas como:

  • CAR-T alogénicas: “listas para usar” desde donadores sanos.
  • Terapias CAR-NK: con células Natural Killer modificadas genéticamente.
  • Anticuerpos biespecíficos y TCR-T: para tumores sólidos.

Además, inmunoterapias con células NK activadas o vacunas celulares representan opciones más accesibles y de rápida aplicación en ciertos contextos clínicos.

Situación en México y América Latina

En países como México, la terapia CAR-T aún no forma parte del arsenal terapéutico accesible a nivel nacional. Su alto costo, la falta de infraestructura hospitalaria adecuada y la ausencia de protocolos locales de manufactura limitan su implementación. Solo algunos pacientes han accedido a estas terapias viajando a Estados Unidos o participando en ensayos clínicos internacionales. A la fecha, no existe un registro público nacional que documente cuántos pacientes han sido tratados, pero se estima que menos de un centenar han accedido a este tipo de inmunoterapia mediante apoyo privado o programas de investigación. Esta baja disponibilidad resalta la necesidad de invertir en capacidades nacionales para manufactura celular, regulación y capacitación clínica.

A nivel académico, ya se explora el desarrollo de CAR-T en centros de investigación como el INCan y universidades públicas, aunque aún en fases preclínicas.

Conclusión: ¿Pirita o verdadero oro?

Las células CAR-T han transformado el panorama terapéutico para ciertos cánceres hematológicos, demostrando que la inmunoterapia personalizada es posible. No obstante, su alto costo, complejidad y toxicidad obligan a ver esta terapia con una mirada crítica. No es oro todo lo que reluce.

En Baja Regenerative, estamos comprometidos con brindar información clara y responsable sobre las nuevas terapias inmunológicas. Si desea conocer más sobre opciones personalizadas, accesibles y seguras, nuestro equipo está disponible para asesorarle.

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Autor: Héctor A. Duque, MSc. PhD. Biomedicina Molecular.

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